La manera de definir el tipo de liderazgo es hacer foco en el problema que quieres resolver. Ese problema puede ser de tipo técnico o adaptativo y si bien ningún problema es absolutamente lo uno o lo otro, siempre tiene una inclinación.
Para un líder, un problema más bien técnico sería tomar un cargo o dirigir un equipo nuevo porque implica recetas y prácticas conocidas. Muchos le llaman management.
En el otro extremo, un problema adaptativo sería conseguir que un equipo te permita conducirlo o ser considerado por una mesa directiva, temas que requieren un cambio de actitud como tender lazos, inspirar, generar confianza o enfrentar resistencias, por ejemplo.
Conocer la diferencia es clave para elegir las herramientas adecuadas y no quedarse con la sensación de “esto no funciona” o “este problema no tiene solución”.
La dificultad con todo esto es que los problemas adaptativos son difíciles de ver y los confundimos con problemas técnicos; tratamos de ponerle métodos y libretos a temas que requieren una revisión del “mindset” o manera de mirar las cosas.
Con esta reflexión se abren algunas posibilidades, quizás tomar un cargo nuevo necesite de métodos y nuevas prácticas pero que también necesite revisar las limitantes o aceleradores personales del líder para tomar la tarea.
¿Estás abierto a la posibilidad de que hay aprendizajes pendientes que están en tu “punto ciego”? ¿Tienes alguna práctica de auto-revisión dirigida a cuestionar la manera en que haces las cosas? ¿Crees que haya algún desafío adaptativo que estés confundiendo con uno técnico?